Las dudas del otoño

24 octubre, 2013 4 comentarios

Publicado en SPAIN SPORTS NETWORK.

 

Foto obtenida de levante-emv.com

Foto obtenida de levante-emv.com

 

Las dudas sobre el Real Madrid, en otoño, son «un asunto tan propio de la estación como las setas o la butifarra; por las mismas razones que son un asunto otoñal el tocino, la alubia blanca y la melancolía». Dijo Josep Pla mientras recorría la Costa Brava en autobús. El aspecto del que se sienta en la grada del Bernabéu un día de Champions, en fase de grupos, es el rostro bucólico, melancólico de gestas interrumpidas por la ley del fútbol y la Copa de Europa, poseído de ganas de redimirse a partir de febrero y en eliminatorias. Así lo siente el aficionado malacostumbrado pese a que toda una visita de la Juventus realza su voz con la que come pipas, hasta primavera.

Coinciden las crónicas de los que lo vivieron desde dentro que el ambiente, sin duda, era de Champions que no de Copa de Europa. Si conseguimos centrarnos en el terreno de juego uno asimila que ambos presentan credenciales para ambas fases del torneo por excelencia. Antonio Conte –esta semana aprendí que no se dice Conte sino ‘Contí’- salió al césped con una disposición aproximada a la moda ganadora impuesta por Simeone, con hasta cinco interiores si como tal consideramos a Tévez, continuamente haciendo el repliegue en el lado izquierdo. Izquierda-derecha, en diagonal, el 10 argentino dispuso del espacio junto a Llorente. Francamente mal defendido por la pareja, en base a ser sus pares directos para el partido Arbeloa-Khedira. De ahí llegaron las mejores ocasiones de La Vecchia Signora. Incluyendo el gol del empate.

Se repite, y con razón, que el Real Madrid está por hacerse. Por definirse. Imponer un qué y un cómo a la hora de plasmar solidez sobre el césped. Básico sobre todo en esta competición. La siguiente afirmación la identifico con Pep Guardiola, aunque aún dudo si fue mi subconsciente en plena refriega con la almohada:“dime cómo sales con la pelota y te diré cómo juegas”. O algo así. Tan cierto como identificable en el partido de ayer: al Real Madrid le cuesta encontrar soluciones ante rivales en estático y sólo aparece la respuesta instantánea de Khedira, de espaldas, y ligeramente escorado en la derecha. El movimiento ofrece el tempo correcto para que Di María genere por dentro, inclusive el primer gol ayer. Si la Juve daba con la pelota, y en su paso con Pirlo, la jugada, cómo no, encontraba líneas de pase. Eso en el Real Madrid de ayer, con Modric ciertamente desactivado, parecía una quimera que se comía pasos hasta llegar a Cristiano Ronaldo. Pero es que éste per se es mucho.

Generó todo el potencial de ataque de su equipo. Hasta ahí todo normal; roja a Chiellini incluida. En una acción, vista en directo como si un ojo de halcón se tratara; cuyo fin se predecía desde antes de comenzar con la primera zancada, que aquél italiano al que se le considera élite, no iba a estar a la altura. Ni de esa jugada por no anticiparse, ni en el penalti cometido a Sergio Ramos.

Un equipo italiano, valga el tópico, nunca se le mata completamente durante noventa minutos, ni aunque vaya con diez sobre el campo. Sobrevivió en exhibición de Arturo Vidal, llegando con peligro pese a una clara inferioridad. Es ese carácter apático, o de no saber replegar a favor del resultado, el que acaba por enterrar las opciones del Real Madrid a doble partido. Cargando con esa losa, la de no saber cerrar ante los grandes; e instalados en las dudas de su juego, mitificadas ahora y no cuando las rodillas deben estar ya peladas, el Real Madrid se presenta en Barcelona. Si hay algo (más) que dejó Mourinho es saber competir ahí.

–          ¡Y déjense de intensidades!   

 

No es más que once tíos pegando patadas a una pelota

22 marzo, 2013 4 comentarios

Publicado en MASLIGA.

No es la autoafirmación la que inspira al español cuando tiene que hablar de España. Hablas con unos y otros y el propio reconocimiento -tachando ocio de nuestra agenda- parece un ejercicio insano. El fútbol no escapa de esa quema, siendo continuación de las costumbres patrias en la que modernos reconstruyen viejas columnas para rehacer la idea que ya se tenía anteriormente: vivimos entre acomplejados. No con la vehemencia de Unamuno << la envidia es la íntima gangrena del alma española >>. Pero el remate es al palo.

Profesionales de se precisa de un estudio más profundo, pero se acoge igual. El adaptarse a la masa crítica, eso sí es idiosincrasia o ‘idiotasincrasia’, como usted lector quiera. Tampoco deseo convertirme en pregonero con tono de tercera persona cayendo en las bajezas del “ciudadano” como recurso político; pero tengo que reconocer que me enervan ciertas conductas cuando de “la mejor liga del mundo” se habla. Y si esa verdad te aflige: debatamos. Aunque entre verde y botas de taco. El balón será protagonista.

Si uno bucea un poco por la red es fácil toparse con estudios tales como el de Pluri Consultoria (Brasil)  donde a partir de datos, seguramente sobre lo que rodea al fútbol, es capaz de decidir que Inglaterra posee el mejor campeonato; Alemania en segunda posición; y España, curiosamente, tercera. Otra verdad. Debatible también. Y como en todo trabajo de tal calado se repite el precio de las entradas, el aforo y los horarios. Nadie habla del fútbol, de sus jugadores y del balón. Lo mismo la RAE equivocó términos.

Así es como poco a poco se va acabando con la esencia del balompié. Las madres –siempre ellas, y no les quites su razón- definían con la precisión de Hugo Sánchez en su ya mítica << no es más que once tíos pegando patadas a una pelota >>. Sólo eso. Todo lo que le rodea son añadidos para un país receloso de otras marcas y no de la nuestra, siendo la misma de más valor: su incidencia en el verde. Y no hablo de estilo ni ‘campeonar’ sino poner en relieve un ambiente, el nuestro, que deja al futbolista mayor libertad para el juego. Y en ese libertinaje surge el individuo: España como mejor marca del fútbol que aquí se ve. Deberíamos estar agradecidos por ello, incluso de la posibilidad de poder ver a los veinte que componen el campeonato. Qué horarios, querido.

 

“Hay un proverbio indio que dice: ‘Cuando dos elefantes chocan, lo que se resiente es la hierba’. Los jugadores sienten ahora que son la hierba y eso es jodido. No quieren que anden chocando encima de ellos”

Cogiendo prestado un viejo proverbio en boca de Juanma Lillo.

Vía: julbochicha.blogspot.com.es

Vía: julbochicha.blogspot.com.es

Diego Costa hizo mayor al Atlético

20 marzo, 2013 4 comentarios

Publicado en FÚTBOL DE SEDA.

Es uno de esos recuerdos que se establecen en tu memoria sin tu mediar para encontrar el porqué. Quiero creerme que es la propia inconsciencia la que trabaja por ti: mis memorias de un doblete. Y noble pensar que ya no existirá otro, el término doblete siempre encontrará la figura de Antic y jugadores bajo la franja rojiblanca y ‘Marbella’; pese a que la historia del fútbol en poco tiempo te demuestra que abarca demasiados cambios de parecer. Fijaros si es así, a mis siete años, tenía asumido a Caminero como uno de los mejores mediocampistas que vería a tenor de preguntas vertidas sobre su figura. Desconocía por tanto las reglas del juego e ignoraba pases de Pep Guardiola, y a tantos tipos después. Qué decir de Kiko, once dianas en plena explosión como jugador y cuya mentalidad de niño se debatía entre él o los diecinueve de Raúl, otro novel de la acera de enfrente.

Y ya puestos no nos podemos olvidar del ‘Cholo’ Simeone. Siempre recordaré su gol frente al Albacete y el himno atlético, tan de las mocitas madrileñas y chotis en el Retiro, que no dejó de sonar en la tasca que me encontraba junto a mi padre; júbilo compartido por varios donde el sentimiento rojiblanco estaba en lo alto. La propia celebración del jugador también fue sinónimo del carácter que imprimía en ese centro del campo.

A partir de ahí mi comunión atlética se distinguió por lo tortuoso, un camino de crecimiento futbolístico y rojiblancos con más sombras que luces hasta la sorpresa de Quique Sánchez Flores en un fin de temporada brillante a la vez que inesperado. Aquel milagro finalmente no explicó nada; ha tenido que esperar el aficionado la vuelta del ídolo a finales de lo noventa para volver a asimilar que se puede estar arriba. Las vueltas que da la vida, Simeone me dio la concepción de un Atlético de Madrid grande; y ya como exjugador me es devuelta. Esa grandeza no es cuestión de títulos sino competirlos. Y al ‘Cholo’ lo que es del ‘Cholo’.

Vía: colchonero.com

Vía: colchonero.com

Es razonable pensar en el hecho de una Europa League la temporada pasada y la Supercopa de Europa conseguida en verano, la mayor estaba lograda: la madurez. En no pocos casos se ha comprobado que dinámicas positivas se traducen en éxitos para desprenderse de esa aura al mínimo revés en el comienzo de una nueva campaña. Simeone no sólo se sobrepuso al posible desliz de poder continuar el éxito sino que lo hizo frente a bajas como Diego o Adrián, siendo en este último caso un asunto puramente futbolístico.

Activos que el equipo debía cubrir para mantener un orden en cuanto a la amplitud sobre el campo. Mucho ya se ha escrito y leído sobre el ideal de ser ancho en el fútbol; en términos rojiblancos, poseer de espacio para Falcao. Encontrar un Adrián -incapaz él de expresar un tono aceptable- para así mantener el proyecto. Una continuación hallada en la figura de Diego Costa. Nuestro protagonista.

 

“Siempre nos la arma. Él hace su partido que es muy bueno; para tu equipo es un tipo fenomenal y Simeone supongo que estará muy agradecido. Es el que lo sustenta un poco en ataque. La fama se la lleva otro pero él es el que ahora mismo, lleva mucho tiempo además, el que está sacando las castañas del fuego del Atlético de Madrid.”

José Luis Mendilíbar

Rueda de prensa tras Osasuna-Atlético de Madrid (0-2) el 17 de Marzo del 2013

 

No es de ese tipo de jugadores del que esperar qué algo hace. Fino estilista por más que su estatura y hechuras echen hacia atrás, no posee el genio de Falcao, Adrián o incluso Arda. Pero como bien reconocía Mendilíbar es quien sustenta actualmente a uno de los mejores atléticos de la historia, menos goleado en una liga de veinte. El mismo José Luis lo debe tener muy presente de hace dos campañas cuando sin Agüero ni Forlán, con un Quique amarrado al catastrofismo histórico del club, nos descubría a ese Diego de la nada marchándose del Sadar con un hattrick y tres puntos (2-3). En la misma narración del encuentro << Diego Costa se dejó las rodillas en su mejor partido como atlético >>; volvió un par de años después para volver a dejarse la rótula, dos goles y un fuerte carácter que lleva impreso de su entrenador.

El vídeo que encabeza a este párrafo no lo he querido iniciar en el 2:30 de manera fortuita sino al hecho de la jugada en sí, conduciendo de un extremo a otro juntando rivales mientras pisa la cal izquierda; y viendo a Falcao con espacio para continuar la jugada en el desmarque e ir desquitándole de rivales al “nueve” rojiblanco. “La bestia” como así alguno lo ha denominado, cumple un rol similar al Hulk de Porto en épocas de Villas Boas con Radamel Falcao de nuevo protagonista en el mismo perfil. Diego Costa evoca a ese ímpetu de la fuerza, de arrastrar, y sin un fin estético para el espectador. Nada más lejos de la realidad Diego Costa es más parecido a un brasileño de lo que pensamos, así como su llamada a la ‘canarinha’ no se ha hecho esperar y ya se vislumbra un futuro asociado a Neymar: destino 2014.

La certeza la firman el propio Falcao, porque todo debe girar a su alrededor; más Miranda y Diego Godín inquebrantables atrás con Courtois, próximo ‘zamora’ y algo más. Incluso Filipe determinante desde el lateral para épocas efímeras en el perfil de dos o de tres; y sin olvidar a Gabi, uno de los primeros en sonreír como así lo haría el ‘Cholo’ en los noventa. Pero Diego Costa ha sido como esa bofetada con quince o dieciséis años que de repente te quita dos dioptrías de estulticia en la edad del pavo. Competir y con regularidad ahora parece más cerca, en un jugador aún por hacerse y sin arranques de genio. Esa distancia, estoy seguro, se irá recortando porque la sensación es que este Atlético de Madrid se hizo mayor con él. Ya no existen ecos cuando a orillas del Manzanares se habla de ser grandes.

Vía: as.com

Vía: as.com

Mi opinión menos profunda


Publicado en MASLIGA.

Del fútbol ya es sabido que es poco agradecido. De un aficionado deudor pasamos a acreedor en días, y si te he visto no me acuerdo. Pareciéndome ésta una frase de lo más golfa; aunque mejor hablemos de patear el cuero.  Y mucho lo hace el Barcelona a ras de césped: 62 por ciento frente al Real Madrid. 68 en Milán. Números que en sí no sirven de nada ni para el analista ni el espectador, porque el fútbol no se mide, y pobre del que sepa hacerlo. La cifra tampoco averigua el fatal resultado de los tres partidos y no seré yo quien repita la estrategia. No me sirve. Pero me enervo, sí; lo hago ante la repentina venida del anticristo, aquél que quiere tirar por la borda años de modelo para convertirlo en ‘tiki-taka’. Y es aquí cuando comenzamos a llevarnos mal.

17 de Diciembre del 2010. Pep Guardiola alcanza uno de sus máximos históricos con el 1-5 en Cornellà-El Prat, en una dosis magnífica de cantidad, recuperación y espacio. Justo un año después, en plena defensa de tres, firma un memorando colectivo frente al Santos. Y así con varios ejemplos. También el relato era mejor narrado, pese a lo afanado; ya que lo bien hecho se vende rápido. Siempre me digo a mí mismo que no es jugar más sino mejor. Será verdad. De todos modos el actual trayecto pertenece a Tito Vilanova y por obligación a su segundo Roura; en un país acostumbrado a señalar con el dedo, y no iba a ser menos. Sirve de alegato hacia la figura del entrenador. E igual de señalados que hace unos meses donde sólo veíamos bondades hacia la vertical azulgrana

¿Qué cambió? ¿Los tempos?

vía: periodistasanonimos.com

vía: periodistasanonimos.com

Un día leí a Lillo en su metáfora << que había jugadores que eran soles y jugadores que eran estrellas, es decir, jugadores que se alumbraban a sí mismos, los segundos; y jugadores que alumbraban a sus compañeros, los primeros. >> Se me viene a la cabeza Iniesta, la izquierda del fútbol, y Messi, perdiendo su luz en los últimos partidos. Tampoco sienten la compañía del astro cercano, Xavi; de longitudinal flequillo y movimiento. Algo ocurre cuando éstos no pueden aproximarse entre sí y al área, y no hay nada peor para un jugador que olvidarse del rectángulo más importante de su vida tras la cama. Lo haría extensivo para una mayoría futbolera.

Conviene recordar que hablamos de un deporte que su complejidad reside en las consecuencias que tiene el mínimo de los detalles. Me pregunto qué hace que los tres más grandes tengan menos repercusión en el juego, Xavi Hernández; o percutan de manera indolente, en el caso de Iniesta y sobre todo Messi. Cesc fue ese muelle y el jugador, científico, capaz de resolver la fórmula del espacio aunando apoyo y profundidad. Primaveras atrás, y en otros contextos, Alexis Sánchez produjo que centrales rivales redujesen metros; siendo devastador en la posterior salida para ellos. Y entonces, ¿estamos seguros que el modelo es fallido o son “simples” consecuencias como anteriormente predije? El Barcelona produce desde el espacio y la calidad del mismo; si éste se auto reduce tiene un problema realmente profundo. Y en siete días debe resolver como potencia una cuestión, no la única, donde sus estrellas no están individualmente para el “nueve” y la segunda línea, los soles, brillan; pero menos.