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Génesis de unas semanas de locos


No es práctica habitual publicar crónicas del Real Madrid realizadas para Masliga en el blog, pero creo que vale la pena hacer una excepción.

Dar pie a una crónica con una referencia que parece bíblica o al menos, conceptualmente, parte de la misma; y en la que desconozco si la fe de Mourinho durante algún momento decayó viéndose a cuatro puntos de un rival que no te sopla de la nuca, te abanica. Hablamos de la razón más fuerte para querer emerger con categoría, la de quién conoce ese contexto del límite y acerca a los suyos al mismo: un delgado trazo que ya le fue positivo en pasadas temporadas. Sin ir más lejos hace un año con el serial de encuentros en tono de clásicos, solo que esta vez tocar oro en una única ocasión no parece suficiente. A eso juega y a eso le gusta jugar, en el juego que ya conoce y que se sabe uno de los mejores. Siempre reconociendo que lo hace desde la fórmula del fútbol… y si algo falla: Cristiano Ronaldo.

…y si algo falla: Cristiano Ronaldo.

Ninguna palabra sobra pero no nos podemos evadir del término presión. Una definición básica pero sencilla, tópica a la vez que recurrente, y siempre sin mirar a la dirección de lo que se va a exponer sobre el verde, lo verdaderamente importante. Ahí las apuestas en la previa siempre eran arriesgadas: los “sistemas”, su adecuación y el peso del cansancio mental. Sin Lass, Altintop, Sahin o Marcelo, la razón sí que se impuso al debate donde la continuidad del “doble pivote” era un hecho. Los nombres vendrían con la novedad de Coentrao, Kaka’ o Di María; individualidades para unas condiciones específicas del encuentro y el rival desde un punto de partida:

–          La amenaza para el Atlético de Madrid poder llegar a línea de fondo: Coartar la salida de los laterales rojiblancos y exprimir a los teóricos “volantes”, vitales en el repliegue de Simeone si éste ocurre.

–          El hecho de concebir un partido donde tu segunda jugada no domine: la pérdida es de un volumen mayor en cantidad y calidad para el rival. Ahí individualmente Di María o Coentrao por condiciones innatas pueden salir reforzados ante un contexto “pobre”.

Dos razones para la previa aunque en el fútbol nunca puedes saber, sólo analizar un azar. El imposible. Pero de su fragancia se embriagaron para llenar el Calderón acólitos de Simeone, creyentes de que sufrir es el infinitivo impuesto y que ahora corre viento favorable, con relaciones sobre el campo renovadas y bien construidas. De no ser así, Mourinho no hubiera puesto al dueto Di María-Kaka’ a una altura tan cercana de Xabi Alonso para dar origen a la jugada, la misma que no se mantenía y sobrevivía del slalom de Cristiano Ronaldo. Una primera parte que cronológicamente contiene protagonistas en rojo y blanco. Ninguna casualidad. Todo parte del giro de Diego a espaldas de Khedira, el desmarque de Adrián para dar tiempo y por supuesto, vivir del espacio obtenido en la recepción de Falcao entre centrales; quienes son capaces de erigirse como la mejor dupla europea –así lo creo- y no poder contener a uno de los goleadores por excelencia del continente, de esos elegidos para gritar el gol. Si la ventaja al descanso no es de Simeone, es debido a que entre “el lío” emerge alguien sublime en la mejor liga para dejar en la red de Courtois un balón parado que anteriormente se le resistía. Benzema tuvo su oportunidad con la cabeza y falló. El portugués, no.

Explicaciones varias sobre 45 minutos de juego donde pelota y conjunto ‘blanco’ no iban de la mano. Simplemente una ligera impresión de calidad con esférico permitía a Xabi Alonso llegar a campo contrario y robar (3 balones – minuto 20), en un ejemplo más. Misma raíz para comprender lo desquiciado del cuadro de salida del Atlético de Madrid entre centrales y los dos mediocentros; desde Perea hasta Tiago. Simeone no quería el cuero cerca de su portero y todo se debía a una razón de peso.

Si una mitad le fue infiel al Atlético de Madrid, tras el descanso se debía partir desde la base de olvidar esa “asta futbolística” aunque el Real Madrid, con Özil y no Kaka’, consiguiese variar las dinámicas a un dominio con balón más positivo. Xabi Alonso cogió el oxígeno de los metros: tanto para permanecer en campo del rival como ser un apoyo vital para Khedira en la red sobre Falcao y el movimiento a su espalda de Diego, efecto que obligó a Mourinho al cambio mentado en este período retocando la mediapunta. Un foco sobre el esférico que contenía precedentes para que se diese: Coentrao comenzó a ganar línea de fondo y Cristiano Ronaldo continuaría con el prolijo slalom. La parroquia rojiblanca sobrevivía con determinación en un período que parecía gravar en las conciencias que recordaban un pasado con menor identidad por estadística; para ello encontraría en transición a Adrián entre líneas. El excelente jugador con denominación de diferente en la plantilla, activaría las jugadas desde un ‘tempo’ muy particular que permitiese acceder al lateral, tan importante en este Atlético, como vital para que Falcao alcanzase la cima de la efectividad en el simple remate. Su cuenta: un gol. Su factoría de potenciales goles: infinita, en la noche de ayer.

Falcao es de ese tipo de jugadores nacidos para gritar gol.

El viaje del Real Madrid tenía visos de ser de ‘business’ hasta aquel remate de cabeza de Radamel Falcao. Tocaba volar en clase turista pero con un pasajero muy especial, ése capaz de elegir la noche del 11 de Abril como una firma más en su historia con una pluma muy similar, incluso en mes, a un zarpazo desde Oporto que metía al Manchester United en unas Semifinales de Champions League, en otro contexto complicado por la propia competición. Hay cosas que los grandes jugadores no olvidan y es que son ellos quienes pueden elegir la suerte. Una suerte con forma de ventaja en el marcador que hiciera moverse a Mourinho para dar salida a Higuaín, aprovechar su vertical e intentar cerrar el encuentro como así hizo. Ese movimiento recto, ése que desfigura al central por su amenaza ante el gol y capaz de forzar el error de un Godín espléndido en la anticipación durante todo el partido. Penalty y gol. Consecuencias de un resultado abultado donde ya el doble pivote de Simeone naufragaba demasiado atrás desde hacía minutos. Callejón rubricaba el fiasco: mental primero, y luego futbolístico.

La élite no escapa de detalles que rellenan esa denominación tan espléndida. Ser TOP como diría Mourinho; capaz de mostrarse impasible ante cada uno de los goles de su equipo en un entorno que por la previa parecía más inaccesible que hace una semana. Mensajes puntuales que te preparan para la competición en lo definido como <<la génesis de unas semanas de locos>> donde toca erigirse para alcanzar el oro con el fútbol ya aprendido.

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. 31 agosto, 2012 en 11:56 am

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