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Diego Costa hizo mayor al Atlético

20 marzo, 2013 4 comentarios

Publicado en FÚTBOL DE SEDA.

Es uno de esos recuerdos que se establecen en tu memoria sin tu mediar para encontrar el porqué. Quiero creerme que es la propia inconsciencia la que trabaja por ti: mis memorias de un doblete. Y noble pensar que ya no existirá otro, el término doblete siempre encontrará la figura de Antic y jugadores bajo la franja rojiblanca y ‘Marbella’; pese a que la historia del fútbol en poco tiempo te demuestra que abarca demasiados cambios de parecer. Fijaros si es así, a mis siete años, tenía asumido a Caminero como uno de los mejores mediocampistas que vería a tenor de preguntas vertidas sobre su figura. Desconocía por tanto las reglas del juego e ignoraba pases de Pep Guardiola, y a tantos tipos después. Qué decir de Kiko, once dianas en plena explosión como jugador y cuya mentalidad de niño se debatía entre él o los diecinueve de Raúl, otro novel de la acera de enfrente.

Y ya puestos no nos podemos olvidar del ‘Cholo’ Simeone. Siempre recordaré su gol frente al Albacete y el himno atlético, tan de las mocitas madrileñas y chotis en el Retiro, que no dejó de sonar en la tasca que me encontraba junto a mi padre; júbilo compartido por varios donde el sentimiento rojiblanco estaba en lo alto. La propia celebración del jugador también fue sinónimo del carácter que imprimía en ese centro del campo.

A partir de ahí mi comunión atlética se distinguió por lo tortuoso, un camino de crecimiento futbolístico y rojiblancos con más sombras que luces hasta la sorpresa de Quique Sánchez Flores en un fin de temporada brillante a la vez que inesperado. Aquel milagro finalmente no explicó nada; ha tenido que esperar el aficionado la vuelta del ídolo a finales de lo noventa para volver a asimilar que se puede estar arriba. Las vueltas que da la vida, Simeone me dio la concepción de un Atlético de Madrid grande; y ya como exjugador me es devuelta. Esa grandeza no es cuestión de títulos sino competirlos. Y al ‘Cholo’ lo que es del ‘Cholo’.

Vía: colchonero.com

Vía: colchonero.com

Es razonable pensar en el hecho de una Europa League la temporada pasada y la Supercopa de Europa conseguida en verano, la mayor estaba lograda: la madurez. En no pocos casos se ha comprobado que dinámicas positivas se traducen en éxitos para desprenderse de esa aura al mínimo revés en el comienzo de una nueva campaña. Simeone no sólo se sobrepuso al posible desliz de poder continuar el éxito sino que lo hizo frente a bajas como Diego o Adrián, siendo en este último caso un asunto puramente futbolístico.

Activos que el equipo debía cubrir para mantener un orden en cuanto a la amplitud sobre el campo. Mucho ya se ha escrito y leído sobre el ideal de ser ancho en el fútbol; en términos rojiblancos, poseer de espacio para Falcao. Encontrar un Adrián -incapaz él de expresar un tono aceptable- para así mantener el proyecto. Una continuación hallada en la figura de Diego Costa. Nuestro protagonista.

 

“Siempre nos la arma. Él hace su partido que es muy bueno; para tu equipo es un tipo fenomenal y Simeone supongo que estará muy agradecido. Es el que lo sustenta un poco en ataque. La fama se la lleva otro pero él es el que ahora mismo, lleva mucho tiempo además, el que está sacando las castañas del fuego del Atlético de Madrid.”

José Luis Mendilíbar

Rueda de prensa tras Osasuna-Atlético de Madrid (0-2) el 17 de Marzo del 2013

 

No es de ese tipo de jugadores del que esperar qué algo hace. Fino estilista por más que su estatura y hechuras echen hacia atrás, no posee el genio de Falcao, Adrián o incluso Arda. Pero como bien reconocía Mendilíbar es quien sustenta actualmente a uno de los mejores atléticos de la historia, menos goleado en una liga de veinte. El mismo José Luis lo debe tener muy presente de hace dos campañas cuando sin Agüero ni Forlán, con un Quique amarrado al catastrofismo histórico del club, nos descubría a ese Diego de la nada marchándose del Sadar con un hattrick y tres puntos (2-3). En la misma narración del encuentro << Diego Costa se dejó las rodillas en su mejor partido como atlético >>; volvió un par de años después para volver a dejarse la rótula, dos goles y un fuerte carácter que lleva impreso de su entrenador.

El vídeo que encabeza a este párrafo no lo he querido iniciar en el 2:30 de manera fortuita sino al hecho de la jugada en sí, conduciendo de un extremo a otro juntando rivales mientras pisa la cal izquierda; y viendo a Falcao con espacio para continuar la jugada en el desmarque e ir desquitándole de rivales al “nueve” rojiblanco. “La bestia” como así alguno lo ha denominado, cumple un rol similar al Hulk de Porto en épocas de Villas Boas con Radamel Falcao de nuevo protagonista en el mismo perfil. Diego Costa evoca a ese ímpetu de la fuerza, de arrastrar, y sin un fin estético para el espectador. Nada más lejos de la realidad Diego Costa es más parecido a un brasileño de lo que pensamos, así como su llamada a la ‘canarinha’ no se ha hecho esperar y ya se vislumbra un futuro asociado a Neymar: destino 2014.

La certeza la firman el propio Falcao, porque todo debe girar a su alrededor; más Miranda y Diego Godín inquebrantables atrás con Courtois, próximo ‘zamora’ y algo más. Incluso Filipe determinante desde el lateral para épocas efímeras en el perfil de dos o de tres; y sin olvidar a Gabi, uno de los primeros en sonreír como así lo haría el ‘Cholo’ en los noventa. Pero Diego Costa ha sido como esa bofetada con quince o dieciséis años que de repente te quita dos dioptrías de estulticia en la edad del pavo. Competir y con regularidad ahora parece más cerca, en un jugador aún por hacerse y sin arranques de genio. Esa distancia, estoy seguro, se irá recortando porque la sensación es que este Atlético de Madrid se hizo mayor con él. Ya no existen ecos cuando a orillas del Manzanares se habla de ser grandes.

Vía: as.com

Vía: as.com

Mi opinión menos profunda


Publicado en MASLIGA.

Del fútbol ya es sabido que es poco agradecido. De un aficionado deudor pasamos a acreedor en días, y si te he visto no me acuerdo. Pareciéndome ésta una frase de lo más golfa; aunque mejor hablemos de patear el cuero.  Y mucho lo hace el Barcelona a ras de césped: 62 por ciento frente al Real Madrid. 68 en Milán. Números que en sí no sirven de nada ni para el analista ni el espectador, porque el fútbol no se mide, y pobre del que sepa hacerlo. La cifra tampoco averigua el fatal resultado de los tres partidos y no seré yo quien repita la estrategia. No me sirve. Pero me enervo, sí; lo hago ante la repentina venida del anticristo, aquél que quiere tirar por la borda años de modelo para convertirlo en ‘tiki-taka’. Y es aquí cuando comenzamos a llevarnos mal.

17 de Diciembre del 2010. Pep Guardiola alcanza uno de sus máximos históricos con el 1-5 en Cornellà-El Prat, en una dosis magnífica de cantidad, recuperación y espacio. Justo un año después, en plena defensa de tres, firma un memorando colectivo frente al Santos. Y así con varios ejemplos. También el relato era mejor narrado, pese a lo afanado; ya que lo bien hecho se vende rápido. Siempre me digo a mí mismo que no es jugar más sino mejor. Será verdad. De todos modos el actual trayecto pertenece a Tito Vilanova y por obligación a su segundo Roura; en un país acostumbrado a señalar con el dedo, y no iba a ser menos. Sirve de alegato hacia la figura del entrenador. E igual de señalados que hace unos meses donde sólo veíamos bondades hacia la vertical azulgrana

¿Qué cambió? ¿Los tempos?

vía: periodistasanonimos.com

vía: periodistasanonimos.com

Un día leí a Lillo en su metáfora << que había jugadores que eran soles y jugadores que eran estrellas, es decir, jugadores que se alumbraban a sí mismos, los segundos; y jugadores que alumbraban a sus compañeros, los primeros. >> Se me viene a la cabeza Iniesta, la izquierda del fútbol, y Messi, perdiendo su luz en los últimos partidos. Tampoco sienten la compañía del astro cercano, Xavi; de longitudinal flequillo y movimiento. Algo ocurre cuando éstos no pueden aproximarse entre sí y al área, y no hay nada peor para un jugador que olvidarse del rectángulo más importante de su vida tras la cama. Lo haría extensivo para una mayoría futbolera.

Conviene recordar que hablamos de un deporte que su complejidad reside en las consecuencias que tiene el mínimo de los detalles. Me pregunto qué hace que los tres más grandes tengan menos repercusión en el juego, Xavi Hernández; o percutan de manera indolente, en el caso de Iniesta y sobre todo Messi. Cesc fue ese muelle y el jugador, científico, capaz de resolver la fórmula del espacio aunando apoyo y profundidad. Primaveras atrás, y en otros contextos, Alexis Sánchez produjo que centrales rivales redujesen metros; siendo devastador en la posterior salida para ellos. Y entonces, ¿estamos seguros que el modelo es fallido o son “simples” consecuencias como anteriormente predije? El Barcelona produce desde el espacio y la calidad del mismo; si éste se auto reduce tiene un problema realmente profundo. Y en siete días debe resolver como potencia una cuestión, no la única, donde sus estrellas no están individualmente para el “nueve” y la segunda línea, los soles, brillan; pero menos.

Qué bueno que viniste, Unai

21 febrero, 2013 2 comentarios

Publicado en MASLIGA.

Durante un momento pensé en el porqué del título, algo que debería haber hecho al final y no al principio: pensar. Supongo que un mal más de mis ínfulas escritas. Buceé, Google mediante, para resolver el origen de su popularidad sobreponiéndome al tópico argentino sin éxito; aun faltando un ‘ché’ para dotarlo de seriedad. Sospecho también que Sevilla ciudad, y su fútbol, siempre han contenido dentro de sus muros cierto paisaje albiceleste; a tierra de cancheros, porterías de hojalatas y gradas donde apasionarse con el que era chupón del barrio. Navas, el actual y el de antes, me suele recordar a esa figura. Por allí pasaron en otras épocas en color -y no sólo por la televisión-, Reyes, Puerta o Antoñito. Por qué no. Todos ellos, con o sin gloria, identificaron Sevilla con fútbol desde la ‘bombonera de Nervión’. O eso dice la Wikipedia. Y me lo creo.

Se recuerdan tiempos pasados, y se castiga al olvido. A veces hay que olvidar. Olvidar una mala gestión y una imparable fuga de cerebros, que ha dejado a sevillistas sin una identificación, un estilo, al que aferrarse. Doble campeón de UEFA –le niego todo a los modernos-; nostálgico en ausencia de Kanouté, Luis Fabiano, Drago o Alves. Cómo para no estar cabizbajo. Manolo Jiménez se marchaba un poco por la puerta de atrás, y hasta entonces. El Arrebato iba perdiendo su voz.

 

vía: antena3.com

vía: antena3.com

 

Méritos no le sobran a Unai Emery. O se le atribuyen menos de los que debieran. Pero Unai, ajeno, es una de esas referencias que el perspicaz aficionado no suele escapar ningún detalle: salida con tres, lavolpiana; las características de sus volantes, tan ambiguas; el balón parado; o su nueve de referencia. Y ha sido él quien ha devuelto un poco la sonrisa al Sánchez Pizjuán.

Jesús Navas es fiel reflejo de esa amistad, volviendo a encontrar su talento, y decidiendo en el Calderón entre semana. Vuelven los partidos a las cinco sevillana (2-1 al Rayo Vallecano) y a competir de verdad de martes a jueves. Ya es menos la flama. Porque no es el hecho de renovar aires sino de volver a creer en una identidad. En fútbol. A puertas de una final de Copa del Rey qué toca disputar su pase.

Un dato, más personal, cobra relevancia con la aptitud del propio entrenador hacia su próximo rival en Liga BBVA: Fútbol Club Barcelona. Lo cito en su versión más amplia para darle mayor empaque. Un órdago extraño ya que Unai nunca ganó al Barcelona; pero sí compitió. Un ejemplo de cómo lastra una estadística. Su pasado más reciente es Valencia; con Mathieu-Alba en banda, amenazas verticales de Pep Guardiola. Chés y culés en mi maltrecha memoria correspondía hace un año, dos o tres a partido disputado. Significativo. Incluso con un equipo de Moscú (3-2) tuvo en sus manos una mentolada noche europea por Barcelona. Este fin de semana sus caminos se vuelven a encontrar, ahora con el Sevilla, y ahora con Navas, Rakitic y Kondongbia.

Son varios los jugadores que la Giralda (gracias a Francisco Javier Labandón Pérez por este “arrebato”) ha visto mejorar sus prestaciones con la llegada de Unai Emery. De los ya citados, la justicia futbolística qué tanto mal me ha hecho alcanza a dar un toque mágico con la locución sobre estas líneas de la pareja Fazio y Spahic. Ver en directo, y en toda una semifinal de copa al argentino, enaltece a cualquiera si mi mirada lo fija así; y lo sigue en voz de un compatriota suyo qué fue a conocer a Simeone. El ex Verdolaga y Spahic, salvo a Barcelona, Real Madrid y Atlético, podría poner en tela de juicio si son de los mejores zagueros en la “otra liga”. Casi estoy seguro de ello, que Pellegrini me perdone. Y es verdad que algo obnubilado sí que estoy porque por fin comienzo a ver de nuevo al Sevilla. Y los veo optando a Europa. Ahí lo dejo. Qué bueno que viniste, Unai. Por fin el título a esta columna me parece adecuado.

El fútbol, una velocidad diferente

23 enero, 2013 1 comentario

Publicado en MASLIGA.

No sé quien dijo eso que “en fútbol no es el más veloz el que más corre”. Fácil asociarlo a Juanma Lillo, fiel definidor del talento, el atleta y el ritmo en este deporte: el fútbol. Una manera práctica de adentrarse en esas otras revoluciones con las que se juega, se dirige y escribe.  “Si la materia se transforma, ¿cómo no van a poder hacerlo las ideas?” Una directriz que proviene de Einstein; y que el propio juego nos devuelve en su crudeza máxima visitando la realidad sobre el verde. Me explico. Crónicas y titulares han sufrido tachones por el último minuto; todo lo ganado por un entrenador puede olvidarse por ese único minuto; incluso el rendimiento de un jugador se evapora por el resultado en segundos.  No es el caso protagonista de mis próximas palabras, pero adjudica una idea general, la del fútbol a una velocidad diferente. Y aquí hablaremos de meses. No más.

Un excelente punto de vista es la evaluación del proyecto de Mourinho en Madrid desde Agosto, Supercopa de España por medio, hasta nuestros días. Pero la abusiva plataforma mediática de un lado y otro me acostumbra a quedarme al margen, y centrarme en el jugador. Véase Sergio Ramos. Herencia ya del entrenador portugués, el central nos acostumbró durante toda una temporada de récord a poder vivir en el medio del campo sin fisuras a la hora de replegar; robar muy arriba; y salir. Palabra manida es TOP para descifrar el escaparate de su actuación en parte del 2012, coronado con la Eurocopa. ‘A lomos de pegaso’ lo definió Abel Rojas, en su día, y no hay mejor interpretación para quien fue el mejor defensa del año.

A comienzos de esta temporada, el de Camas tuvo que relegar su condición hacia Pepe. Normal también. El rendimiento del portugués ya venía siendo muy bueno, similar en nivel a nuestro protagonista, aunque para quien escribe inferior en esos intangibles que mueve el talento y, sobre todo, el fútbol. Matices. Las actuaciones del seleccionado portugués motivó veredictos, diversos, pero con un punto en común sobre la calidad diferencial olvidando a Sergio Ramos. Injusto viendo de dónde veníamos. Pero no es el único caso en corrientes de opinión, nunca mejor dicho.

Las aguas del fútbol se encuentran actualmente muy a favor de Radamel Falcao en el Atlético de Madrid. Tras un último tercio de la pasada temporada sobresaliente, títulos mediante, lo de ésta le deja en un escalafón muy alto. No era fácil de averiguar tras la hecatombe de Gregorio Manzano y el comienzo de Simeone, más a favor en su colectivo al rendimiento de Adrián. Auténtica dinamo del equipo campeón. Cuestión que se olvida con suma facilidad.

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Exhibido en las eliminatorias de Europa League, recordando de manera especial la disputada frente al Lazio, Adrián López culminó 2011/12 en lo más alto, incluso con miras de Selección.  Casi 20 goles donde la estadística no debe ser lo importante de su juego: contextualizador rojiblanco. Catalizador de gran parte de lo mostrado. Evidente que Falcao está muy por encima, por todo, pero su actual figura tapa la opinión de quién creíamos “mejor”. Una tesis directamente proporcional a las decisiones de un entrenador, como acostumbra el texto en sí. ¿Casual?

Y si hablamos de directores sobre el campo, cómo no acordarme de Bielsa. Reñido con su exposición durante todo el año; a pesar de esa circunstancia –ninguna nimiedad-; el bilbaíno y el aficionado en general recuerda con especial cariño las finales disputadas y los momentos vividos en 2012. Por Marcelo; y por Llorente, el otro director del colectivo ya sobre el verde. Si antes mencionaba a Radamel Falcao, ¿por qué no hacer de Fernando Llorente un jugador que estuvo a su altura? Aún Ferguson debe preguntarse como el delantero, a pesar de estar lesionado, permitió decantar la teórica balanza del fútbol y la eliminatoria hacia el Athletic. El jugador que salió ovacionado en el Santiago Bernabéu, por citar prestigiosas referencias, y cuyo valor en el mercado presenta tan sobresaliente ‘plus’ en el 2012; ahora es causa de divorcio en varios frentes. Ninguno deportivo.

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Fernando Llorente, Sergio Ramos o Adrián López son sólo tres casos en el frenetismo de este deporte. Pero se hacía justa una reflexión sobre lo rápido que fluyen las opiniones en un juego, víctima de un azar –claro.  Pregúntenle a cualquier entrenador a ver qué os dice, y así. El fenómeno de la pausa no sólo se debe quedar sobre el césped, y como habilidad de muy pocos. Se debe hacer extensible. Hasta en la vida. En una extraña analogía que quería hacer con la película Casablanca, podemos añadir que el tiempo pasa muy deprisa mientras nos enamoramos. Del fútbol. Y de nuestra Liga BBVA, por si no se dieron cuenta.

Benzema, manifiéstate

16 enero, 2013 6 comentarios

Publicado en MASLIGA.

Cuando el fútbol ve llegar las eliminatorias, las de verdad, es momento de hacer balance. Es un signo humano más de no querer dejar nada a la aleatoriedad, a tener todo medido por números; subyugados por clasificaciones y cifras que hacen obtener conclusiones, en muchas ocasiones precipitadas. De ahí el poco valor dado a un balance si no llega detrás con alguna reflexión por corta que sea; aunque es demasiado pedir al tiempo. El “juntaletras” al menos de eso sí posee, e intentaremos que así quede reflejado aprovechando el ecuador de la temporada, y argumentar un pensamiento que me lleva flotando un tiempo, alcanzando su cénit ahora. Oportunista como pocos.

El Real Madrid de esta temporada se parece poco o nada al anterior binomio de Mourinho, lleno de mayores matices entonces, vacío ahora. El portugués debe mirarse al espejo cada día y ver reflejado el paisaje bucólico de Mestalla en final de Copa; Barcelona con la Liga en juego; e incluso el propio Santiago Bernabeu en semifinales ante el Bayern. Un objetivo para ser sinceros lejano. David Gistau hablaba el domingo de desazón; y me temo que no es sólo del aficionado, también de cuerpo técnico y plantilla salvo honrosas excepciones. Y a la espera de expectativas. Encuadradas éstas en los balances con que empezamos a escribir el texto.

Puede resultar de comedia costumbrista pero es momento de hablar sobre la expectación puesta, en no pocas ocasiones ya, en la figura de Karim Benzema. Esta temporada por lesión de Higuaín no parece repetirse la situación; tras el hartazgo de minutos jugados del francés. Tampoco es cuestión de reprender la falta de goles, de ahí que dejemos la estadística a un lado. El lionés peca de algo más que remate. Un jugador al que muchas veces he denominado <<mediocentro del área>>, expresión robada al entrenador Raúl Caneda, y que a día de hoy le posee la ausencia crítica. Y no la que se hace uno mismo, sino distintos frentes que puedan hacerle ver el jugador que posee. Mourinho consiguió encenderlo para la segunda mitad de la pasada temporada, pero, ¿siempre va a necesitar ese empujón a medias?

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Las temporadas de Benzema en Madrid son como el afecto entre dos amigos, hombre y mujer, y no cualquier afección; donde nada acaba en una relación seria. El ‘todo’ para él o ella se queda en la nada. Cuna de la desesperación. Así veo la figura del francés que se repite por años sin dar el paso necesario en su fútbol, y en la trascendencia del mismo. Apatía es un tópico útil.  Ni el propio Mourinho ni Pellegrini han sido capaces de encauzar esas posibilidades, y eso que el jugador se aproximó la pasada temporada a nueve de tendencia tras Falcao. Ahora parece una quimera.

Ya desde sus primeros amagos con lo mediático parecía un fútbol frío. Con detalles, sí, pero sin ver mecha en sus ojos. Tanto es así que pareció no preocuparle ir a un Mundial con su selección, dando por hecho que la carrera de un futbolista no cuenta con tantas participaciones en un torneo de esas características. Ya en la actualidad, un jugador más mermado en condiciones como Higuaín es fácil que vuelva a aparcarlo al banquillo, como constante desde que llegó a Madrid. A Benzema le sigue sonriendo que algunos lo veamos como “el diferente” -donde me incluyo- aunque su actitud comienza a cansar. Es de suponer que a Karim no le llega la inteligencia para saber entender la ambición, y no es poca la virtud. En lo técnico va tan sobrado que da hasta pena verlo ahogado en un pozo dando brazadas de gran nadador para poder salir, y sin conseguirlo; seguro por actitud. La intensidad de la que muchos hablan y nadie mide, ni siquiera entrena, resultando un intangible hasta un punto mentiroso; parece ser que es de lo que adolece. Y a mi edad, la fe, me cuesta.

Buscar la victoria a través de Verdú

25 agosto, 2012 2 comentarios

Entrar en el garaje del Señor Lobo es uno de esos ‘ochomil’ apuntados en las agendas de la Liga BBVA. Allí hay herramientas cirujanas para todo tipo de improvistos, sean del talante que sean, por eso la seguridad que desprende un equipo de Joaquín Caparrós; capaz él de encontrar un 100% de efectividad hasta en el lanzamiento desde los once metros. El reto de Pochettino en plena efervescencia, a mitad de agosto, y en una primera jornada, parecía una quimera cuyo libro de instrucciones pasaba, quizás, por el azote individual de tu figura: Joan Verdú.

Ya recordamos al bueno de Joan la temporada pasada cuando el Espanyol previo a desfondarse, como siempre, y por el extraño destino de sus proyectos, destacaba por la calidad de su propuesta dirigida por el “10” y algún paladín más. Y es que si de Verdú se subraya en los temidos highlights su capacidad para conducir, transitar, correr a la contra y golpeo; el material más extenso del jugador se admira en la virtud de la pausa, de dar sentido a la posesión, juntando, como los mejores peloteros en este juego.

Y puestos a presentar y a definir lo escrito, el perfil de Javi Márquez necesitaba de poco protocolo de recepción para el entrenador rival. Pochettino hizo el planteamiento desde la obligación a una pareja de mediocentros de tener que girar si querían prever el daño que el “10” podía infligirles, también en los intangibles de permitir a Cristian Gómez y Víctor Sánchez más movimientos. Contando con el protagonismo excepcional de Wakaso que se incluye en ese mejunje hecho para Joan Verdú. Eso dotó de un mayor esfuerzo a activos en ataque como Casadesús para el Mallorca; y así fue como Pina, se encontró desaparecido de correr hacia delante, y Javi Márquez, al olvido general de su partido.

El encuentro acabó por decidirse con la precisión de quien conoce todos los contextos, hasta el de la simpleza y la ‘dormidina’, para rematar a pocos minutos del final. No salió él al campo a patear pero Joaquín Caparrós siempre está ahí; incluso cuando la victoria y la importancia se la dábamos a un “10” rival. Así se cierra un círculo de tres puntos, que no es desconocido para el aficionado, pese a una primera jornada de agosto.

Coentrao no es casualidad

24 agosto, 2012 3 comentarios

Publicado en MASLIGA.

Llegó con mechas rubias, y eso ya no gustó. El Santiago Bernabéu se satisface con su idioma; pero no es suficiente, él no es brasileño. Se presentó con la vitola de ser caro, algo que no cuadra. Compartir representante con su entrenador es de locos… y así hasta enumerar miles de “innovaciones” de nuestra propia lengua, la del lenguaraz aficionado. << Dime, ¿Cuándo piensas hablarme de fútbol? >> Pues eso nos ocurre con Fábio Coentrao, donde el césped no se convirtió en un arma arrojadiza sino un lugar para descubrirlo.

Tampoco necesitaba un representante, pero el suyo era y es mediático, y por algo se empieza a rebajar caóticamente el prisma –de riesgo- de quien lo mira en la actualidad. Servidor reparó en ese jugador de botas blancas, siendo revulsivo, en algún partido de baja temporada del Benfica. El volante cuyo resultado fructífero de la jugada desesperaba, a la par que su potencial; un asunto demostrado cuando en aquel encuentro la prueba de Jorge Jesús (entrenador Benfica) consistía en poner al jugador por el lateral zurdo, de gran despliegue, con soluciones técnicas tanto atrás como delante para conseguir remontar. Cuajó, diríamos.

En su aventura en Madrid, donde parte al mismo lado de Xabi Alonso, sólo fue cuestión de tiempo cerciorarnos que el lateral izquierdo era lo suyo, con nula jurisdicción ya que el terrateniente Marcelo poseía demasiado caché futbolístico en esa zona. Tocaba esperar al detalle, a su suma constante. ¿Dónde? Encuadrado en facetas más del repliegue que en sus condiciones con balón: haberlas, haylas, pero ya las conocíamos. El uno contra uno en defensa de Coentrao es en valores absolutos una exposición absolutamente sobresaliente. Alguno podría ponerlo en tela de juicio por las acciones en que se produce o se pudiera evitar, pero ese es el portugués, alguien capaz de figurar en lo más alto tapando las salidas de Alexis Sánchez. Casi nada.

Y es que si ya conocíamos ese dato con Alexis en la mayor exigencia, llámese Abril/Mayo; ayer, mediados/finales de Agosto lo volvía hacer en un partido de nula competición, a mi forma de ver, como la Supercopa de España. Añadiendo al repertorio jugadas en la que era capaz de descolgarse para imponer sus mechas frente a Messi cuando éste venía de frente. Si contra el Valencia él estiró al equipo en busca de mayor espacio que llegaba por detrás, y capaz de retener el vuelo ché por su banda; Camp Nou ya parece uno de sus referentes para destapar la esencia que contiene y alguno equivoca. El fijo de los clásicos ya parece algo más en este equipo. Y nada es casualidad.