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Archive for the ‘Real Madrid’ Category

Las dudas del otoño

24 octubre, 2013 4 comentarios

Publicado en SPAIN SPORTS NETWORK.

 

Foto obtenida de levante-emv.com

Foto obtenida de levante-emv.com

 

Las dudas sobre el Real Madrid, en otoño, son «un asunto tan propio de la estación como las setas o la butifarra; por las mismas razones que son un asunto otoñal el tocino, la alubia blanca y la melancolía». Dijo Josep Pla mientras recorría la Costa Brava en autobús. El aspecto del que se sienta en la grada del Bernabéu un día de Champions, en fase de grupos, es el rostro bucólico, melancólico de gestas interrumpidas por la ley del fútbol y la Copa de Europa, poseído de ganas de redimirse a partir de febrero y en eliminatorias. Así lo siente el aficionado malacostumbrado pese a que toda una visita de la Juventus realza su voz con la que come pipas, hasta primavera.

Coinciden las crónicas de los que lo vivieron desde dentro que el ambiente, sin duda, era de Champions que no de Copa de Europa. Si conseguimos centrarnos en el terreno de juego uno asimila que ambos presentan credenciales para ambas fases del torneo por excelencia. Antonio Conte –esta semana aprendí que no se dice Conte sino ‘Contí’- salió al césped con una disposición aproximada a la moda ganadora impuesta por Simeone, con hasta cinco interiores si como tal consideramos a Tévez, continuamente haciendo el repliegue en el lado izquierdo. Izquierda-derecha, en diagonal, el 10 argentino dispuso del espacio junto a Llorente. Francamente mal defendido por la pareja, en base a ser sus pares directos para el partido Arbeloa-Khedira. De ahí llegaron las mejores ocasiones de La Vecchia Signora. Incluyendo el gol del empate.

Se repite, y con razón, que el Real Madrid está por hacerse. Por definirse. Imponer un qué y un cómo a la hora de plasmar solidez sobre el césped. Básico sobre todo en esta competición. La siguiente afirmación la identifico con Pep Guardiola, aunque aún dudo si fue mi subconsciente en plena refriega con la almohada:“dime cómo sales con la pelota y te diré cómo juegas”. O algo así. Tan cierto como identificable en el partido de ayer: al Real Madrid le cuesta encontrar soluciones ante rivales en estático y sólo aparece la respuesta instantánea de Khedira, de espaldas, y ligeramente escorado en la derecha. El movimiento ofrece el tempo correcto para que Di María genere por dentro, inclusive el primer gol ayer. Si la Juve daba con la pelota, y en su paso con Pirlo, la jugada, cómo no, encontraba líneas de pase. Eso en el Real Madrid de ayer, con Modric ciertamente desactivado, parecía una quimera que se comía pasos hasta llegar a Cristiano Ronaldo. Pero es que éste per se es mucho.

Generó todo el potencial de ataque de su equipo. Hasta ahí todo normal; roja a Chiellini incluida. En una acción, vista en directo como si un ojo de halcón se tratara; cuyo fin se predecía desde antes de comenzar con la primera zancada, que aquél italiano al que se le considera élite, no iba a estar a la altura. Ni de esa jugada por no anticiparse, ni en el penalti cometido a Sergio Ramos.

Un equipo italiano, valga el tópico, nunca se le mata completamente durante noventa minutos, ni aunque vaya con diez sobre el campo. Sobrevivió en exhibición de Arturo Vidal, llegando con peligro pese a una clara inferioridad. Es ese carácter apático, o de no saber replegar a favor del resultado, el que acaba por enterrar las opciones del Real Madrid a doble partido. Cargando con esa losa, la de no saber cerrar ante los grandes; e instalados en las dudas de su juego, mitificadas ahora y no cuando las rodillas deben estar ya peladas, el Real Madrid se presenta en Barcelona. Si hay algo (más) que dejó Mourinho es saber competir ahí.

–          ¡Y déjense de intensidades!   

 

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¿Cómo llegas Real Madrid?

14 febrero, 2013 2 comentarios

Publicado en MASLIGA.

Esta aventura propia de la historia más actual del Real Madrid, la ligada a la Champions League, trae consigo titulares como el de este artículo. La desvencijada temporada entre el torneo regular y Europa presupone el fantasma de la predicción, y un estado actual de fruncimiento del deseo; no sabemos qué deparará la noche, ni la eliminatoria. Qué Real Madrid encontrarnos. Tornó en demasía de lo expuesto en la temporada precedente, incluido el gran rival; deformando la regularidad, y muy a su pesar, el juego. No sabemos si su apuesta inicial fue descreer en el balón, aun teniéndolo, hasta alcanzar la contra. Pero la base parece ésa.

  1. Tenerla, sí. Pero cómo.

<< No es el cuánto sino el cómo >> No sé quién pronunciaría tal, el diagnóstico definitivo del fútbol, acostumbrados a cuantificar el arte del pase. Convirtiéndolo en todo menos arte. Y Mourinho debe responder a la duda con suficiente sutileza. Conoce que su equipo la va a tener en el 99% de los partidos de la temporada, y cerrado el repliegue con el dato de sólo tres goles recibidos en 2013, llega Europa sin saber el peinado para tu cita.

El contraataque, como se dijo, es el mejor ‘look’ de un equipo que parece desquitarse a base de zancadas largas. Díganselo a Cristiano Ronaldo; y luego a Benzema, Özil o Khedira. Mechas de tu mejor fútbol. Aunque para llegar hasta ahí debe haber ocurrido algo antes, en espera de la sinergia te lleve hasta donde quieres. Precisar el momento, clave para cualquier dominador de un partido.

Ya no hay restos de escalonamientos tan claros como los de la temporada pasada, cuyo dominio del que hablamos se basaba en una salida de balón más concienciada. Ahora no existe el miedo al balón largo hacia la recepción de Cristiano Ronaldo, un bien no tan explotado entre los que nos gusta esto de narrar u escribir.  Tampoco prescinde de buscar la superioridad numérica (busquen el rotulador para subrayar el término) en zona de medios. Con Modric (a falta de Di María) y Özil, por dentro. Con Khedira en el vértice hasta la profundidad del rival y el área.

Son los mismos alemanes que aparecen tanto con balón, como sin él, y realizar la transición hacia el ataque. Sami Khedira o Di María hacia el exterior de Özil, y de ahí a Benzema o Cristiano Ronaldo. Fácil de contar y tan complejo de realizar, que lo convierten en el mejor en ello. Y ahí recae su peligro real.

Peligro real, no escalera real. Ay.

Foto: vavel.com

Foto: vavel.com

  1. Xabi Alonso en vinilo.

La genealogía del ‘5’ puro en el fútbol parece haber dejado de tener ascendencia en nuestro ahora. Por eso, y algún aspecto más, Xabi Alonso debe alcanzar el trato de un vinilo. De ser mirado como las yemas de dedo pudorosas que rozan el elemento, preciado, antes de ser reproducido en pletina. No quedan tantos, y si los hay, no tan refinados. La temporada pasada parte de la música de ese vestuario pertenecía a Xabi. Y Xabi no acallaba entre Pepe y Sergio Ramos; hasta una crisis, más relacionada con el físico y el plus futbolístico, acabó por apagar su figura en el peor momento. A tenor de la semifinal frente al Bayern.

La medida del tempo tan particular en el fútbol, ya no puede esperar a su total rendimiento, y el Real Madrid simplificó funciones. Muy relacionado con el primer punto de este artículo. De ahí que el juego ya no esté tan pendiente de Xabi. Pacto con lo primordial primero, para luego ir acaeciendo hasta ser, seguro, casi secundario junto a Busquets en su paso con la selección. Por citar una referencia directa. Ahora le queda el mismo tiempo en su desplazamiento con balón; y sin él, seguir estando arriba. Incluso optando.

Foto: Actualidadfutbol.com

Foto: Actualidadfutbol.com

 

  1. Özil, Khedira… y Cristiano Ronaldo.

El pretexto es magnificar a estos tres.

Un Bernabeu ya rendido al último, en todo, porque la jugada va a terminar en él, en su mejor estado futbolístico desde que es fútbol… perdón, jugador. No precisa de ocupar un solo carril, y le preceden varios clásicos. Por qué no una eliminatoria de suma importancia. Se da por hecho. Y se mueve bien en términos de Leviatán de nuestro fútbol, a la sombra de Messi. Así que llegará para intentar ser trascendente en una tercera Champions League a nivel personal; porque se cruza ante él una oportunidad para reivindicarse una vez más si es que lo necesita.

Hablo desde un punto de vista puramente individual y eficaz, porque su fútbol no precisa de repetir la loa. Ya está dentro de la historia.

En el caso de Özil y Khedira, sorprenden por su forma de dar la vuelta al aspecto mediático. Sami porque así se es justo con su figura, atrapada en el submundo de los no técnicos, hasta que sus virtudes vieron luz. Ya no era tanta su torpeza sino que el primer pase y la velocidad asociada a la reacción se convirtieron en claves. Sea en transición, o receptor en el antepenúltimo pase. El alemán lleva contenida la “valentía” de ocupar el área, y sin comillas, abrirse como destino en un lado. Su rango de juego ha crecido. No en aptitudes, sobre todo tácticas, su valedor. Sino en la actitud del aficionado. Aunque parezca extraño.

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Mesut Özil se ha definido en Madrid de una forma muy diferente. Sus condiciones nunca se pusieron en duda. Sí si su rendimiento estaba anquilosado. Una temporada de definición de nuevo del juego hacia mayoritariamente transiciones de más metros,  han puesto en relevancia su figura, parecida perdida allende del Camp Nou. La espalda del mediocentro rival será su núcleo de acción, dentro de la diagonal que acomete con precisión quirúrgica sobre la transición, o mejor dicho la jugada. Y por fin llegó su gran partido de Champions League. Donde se pule el mejor. Y entre los más válidos está. De él va a depender muchas de las opciones que podamos otorgar a este Real Madrid.

      4. Bonus track: y tres breves.

–          Benzema o Higuaín. La impaciencia sobre el que puede dar más y debe; o la vertical.

–          La defensa sobre la diagonal de Arbeloa; la técnica exterior de Coentrao; y el plus competitivo Pepe más Sergio Ramos.

–          Di María. Qué te quieren. Qué te quieres.

 

Andrés Iniesta, dancing queen

2 febrero, 2013 2 comentarios

Publicado en MASLIGA.

Absorto es un término que viene como anillo al dedo tras llegar de presenciar tamaña magnitud de equipos sobre un campo. Uno único, por imposible que parezca. Por metros que recorra Cristiano Ronaldo; o espacios ocupe el Barcelona y sus rondos llenos de profundidad. No hay más esencia que el ser profundos. Aunque estas letras sólo contienen la ambición de permanecer en lo superficial, y así intentar explicar de manera más global qué ocurrió sobre la pista de baile. Todo aquél que salió del estadio tenía la certeza de haber escuchado el zapateo del claqué, tuviera o no consideración sobre el resultado.

Ya adentrados en el juego, quienes mejor ofrecieron argumento para el tanteo final, ésos fueron los centrales de cada equipo. Generalizar sobre los cuatro, también digo, sería caer en un error de bulto.Piqué, y el chico que quiso aparentar treinta en vez de veinte, Varane, monopolizaron dentro de su individualidad el que sus respectivos equipos se mantuvieran a flote. Por exagerado que parezca. El primero, en muchos minutos de desierto sin balón, siendo él oasis en los mejores minutos del rival. En el caso del segundo, está todo dicho. Incluso expresado en sendas disputas ganadas a Cesc o Messi, por ejemplo.

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Ambos defensas demostraron ser la antítesis, y el cambio de lustro quizás, respecto a sus compañeros de zaga. Puyol ya no se atreve a Cristiano Ronaldo, y Carvalho… Ricardo Carvalho resuelve con técnica lo que le resta su conciencia de aspecto jubilar. Errores suyos pudo costar goles; y Cesc más Pedro, iban hacia él forzando la espalda y que Cristiano Ronaldo tuviera que realizar el esfuerzo de venir a replegar junto a Alves. Certifica así, y sobre el césped, que un delantero defendiendo puede llegar a restar en la defensa. Tan categórico como conciso incluido la toma de mala praxis en un golpeo directo de Messi que se iría fuera, posterior al larguero de Xavi.

De esa misma zona del campo parte el objetivo de Arbeloa de venir a tapar por dentro. Barcelona con el mencionado Cesc se apodera de la ventaja numérica sin querer. Porque profundizan; y Messi ayuda a ello.Sami Khedira también tuvo que intercalar su área de rendimiento sobre el campo en apoyo al Lionel con balón, la línea de flotación, e irse tras el “4”que juega de ariete. Más o menos así. Essien por el lado opuesto bastante tiene con mentar su dignidad, ya sin piernas para verse sumar en la diagonal. Iniesta hizo suyo esa porción de terreno de la que hablamos.

Y puestos a valorar, los clásicos comienzan a parecer el veto de Özil hacia los demás. No hay jugador que en los últimos dos años exprese mejor el significado de creerse un partido, pero ya sin imperar la irregularidad respecto a las demás fechas del calendario. Es su temporada y así lo expresó; de derecha hacia dentro con ese control a ras de cal para ir recortando. La pausa viene intrínseca. Un cartel de festejos que no encontró sitio para Benzema, cuya ausencia exaspera. Además de las transiciones, que se dieron varias, porque ese peligro a la contra va ligado esta temporada al Real Madrid; Diego López en un alto porcentaje buscaba la cabeza de Karim Benzema. Encontrar un rastro eficaz es un gesto más de la estulticia que protagoniza el francés en esta temporada.

Puestos a comentar sobre la eficacia, el Barcelona y nuestras miradas confluyeron sobre Iniesta como si este en cada una de sus pisadas quisiera hacerlo; y así darle el tempo perfecto a su equipo y el sitio en el partido. Basta ver los minutos que llegan tras el descanso donde su repertorio, inagotable, acabó por convencer. << Él que puede bailar, divertirse, y tomar tiempo de su vida >>. Él que entra a escena, y sólo nos queda observarlo como una ‘Dancing Queen’ de ABBA. La reina del baile sin ninguna duda fue Andrés Iniesta, << capaz de engañarte, encenderlo, y dejarlo ardiendo porque se ha ido >>. Qué fantástica alegoría don Andrés. Como el encuentro.

De nuevo otro clásico

30 enero, 2013 2 comentarios

Publicado en SPAIN SPORTS NETWORK.

Existe un miedo que se estira por la Castellana hasta llegar a Plaza Castilla -si me permiten el paseo desde Cibeles-, donde lo hecho en una o dos temporadas parece difuminado. Un punto de vista que diverge de lo puramente futbolístico con el pánico de lo que va por fuera: su envoltorio. A eso se enfrenta el Real Madrid en una eliminatoria con mucho significado. Trascendente. Debe hacer valer lo conseguido en un bienio, y que atestiguan los últimos títulos; además del juego. Un ente olvidado, hasta el día de hoy; en clara actualidad con lo ofrecido si pensamos a corto plazo. Un recuerdo postergado, donde no hay mayor insulto para una figura tan relevante como Mourinho dentro del banco.

Si algo ha levantado expectativas en nuestro país ha sido la confluencia Mourinho-Pep en todos los frentes. No se han dejado ninguno. Del éxito, al ir persiguiendo, y una vez atrapado, no poder mostrar las cicatrices. Y en efecto, superado por Tito; robada además la cuestión de fe que en demasiadas ocasiones se facturó junto al equipaje blanco. La verdad es que el portugués tiene mucho que pensar sobre qué pasó y qué pasará. Y a la velocidad que fluye el fútbol es cuestión de reválida el primer gran duelo obviando la Supercopa de España.

El registro anterior se basa en dar por superado el dominio ‘kitsch’ de la época de Pep; si es que Milan Kundera me permite la cita, de origen alemán en el siglo XIX y significado para otra época en términos políticos. Y es que el propio Guardiola se impregnó de un exceso de estética en el sentido más amplio. Interpretó palabras como eternidad, llena de artificios por fuera, y una generalización de << ¡viva el fútbol! >>, cómo si éste fuera monógamo.

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Sentía José Mourinho la necesidad de dar la vuelta al plano mediático, dispuesto siempre en contraposición tal, discordante con lo que podía ofrecer y ofrecía; sin reproches tras el 1-2 que le daba su primera Liga. Hasta un punto merecido en igualdad de poderes. Era el momento que por fin ataba a Messi y a Iniesta, haciendo de Khedira y Arbeloa baluartes en el oficio; sin que sobren Pepe o Sergio Ramos en la opinión. Faltaría más.

La presentación actual, y la que vale para esta noche, es muy diferente. No está ninguno de los dos centrales nombrados; pero sí los dos activos anteriores, y así ir convenciendo a un colectivo falto de autoestima y de juego. Salvo Cristiano Ronaldo y Özil; en la catarsis producida en Liga se tiende a enmendar (un gol en los últimos cinco partidos) con la búsqueda de un equipo, y que mínimamente exprese algo de la temporada pasada. No sabremos hasta última hora si creerá en Modric o Benzema; uno por juridiscción mínima que diría Gistau; y al delantero por su burbuja de ausencia. Ante la falta de Di María para ofrecer nervio casi teológico.

Y si de cuestión de fe hablamos, incluso repetimos, el cleptómano parece Tito.

El Barça de Tito Vilanova llega convencido y convenciendo, que parece lo mismo, pero no lo es. Confieso que tiendo a jerarquizar a Cesc o Iniesta; sin olvidar a Busquets, Pedro o Piqué. Ni por supuesto a Messi. Pero este Barcelona organiza rondos, porque profundiza. Enseñando que muy equivocados estábamos en cuestión de geometría y polígonos respecto a versiones anteriores; hasta alcanzar el valor del área igual –o de mayor valor-. Incluso superando en cuanto a juego a los mejores meses de Pep . Eso es persuadir. << Porque el ‘kitsch’ es una estación de paso entre el ser y el olvido >>, que diría Kundera. Y este Barça no lo ha ignorado. Para beneficios de uno y quebraderos del otro. Pero se viene el clásico y todo se vuelve a igualar.

Benzema, manifiéstate

16 enero, 2013 6 comentarios

Publicado en MASLIGA.

Cuando el fútbol ve llegar las eliminatorias, las de verdad, es momento de hacer balance. Es un signo humano más de no querer dejar nada a la aleatoriedad, a tener todo medido por números; subyugados por clasificaciones y cifras que hacen obtener conclusiones, en muchas ocasiones precipitadas. De ahí el poco valor dado a un balance si no llega detrás con alguna reflexión por corta que sea; aunque es demasiado pedir al tiempo. El “juntaletras” al menos de eso sí posee, e intentaremos que así quede reflejado aprovechando el ecuador de la temporada, y argumentar un pensamiento que me lleva flotando un tiempo, alcanzando su cénit ahora. Oportunista como pocos.

El Real Madrid de esta temporada se parece poco o nada al anterior binomio de Mourinho, lleno de mayores matices entonces, vacío ahora. El portugués debe mirarse al espejo cada día y ver reflejado el paisaje bucólico de Mestalla en final de Copa; Barcelona con la Liga en juego; e incluso el propio Santiago Bernabeu en semifinales ante el Bayern. Un objetivo para ser sinceros lejano. David Gistau hablaba el domingo de desazón; y me temo que no es sólo del aficionado, también de cuerpo técnico y plantilla salvo honrosas excepciones. Y a la espera de expectativas. Encuadradas éstas en los balances con que empezamos a escribir el texto.

Puede resultar de comedia costumbrista pero es momento de hablar sobre la expectación puesta, en no pocas ocasiones ya, en la figura de Karim Benzema. Esta temporada por lesión de Higuaín no parece repetirse la situación; tras el hartazgo de minutos jugados del francés. Tampoco es cuestión de reprender la falta de goles, de ahí que dejemos la estadística a un lado. El lionés peca de algo más que remate. Un jugador al que muchas veces he denominado <<mediocentro del área>>, expresión robada al entrenador Raúl Caneda, y que a día de hoy le posee la ausencia crítica. Y no la que se hace uno mismo, sino distintos frentes que puedan hacerle ver el jugador que posee. Mourinho consiguió encenderlo para la segunda mitad de la pasada temporada, pero, ¿siempre va a necesitar ese empujón a medias?

mourinho

Las temporadas de Benzema en Madrid son como el afecto entre dos amigos, hombre y mujer, y no cualquier afección; donde nada acaba en una relación seria. El ‘todo’ para él o ella se queda en la nada. Cuna de la desesperación. Así veo la figura del francés que se repite por años sin dar el paso necesario en su fútbol, y en la trascendencia del mismo. Apatía es un tópico útil.  Ni el propio Mourinho ni Pellegrini han sido capaces de encauzar esas posibilidades, y eso que el jugador se aproximó la pasada temporada a nueve de tendencia tras Falcao. Ahora parece una quimera.

Ya desde sus primeros amagos con lo mediático parecía un fútbol frío. Con detalles, sí, pero sin ver mecha en sus ojos. Tanto es así que pareció no preocuparle ir a un Mundial con su selección, dando por hecho que la carrera de un futbolista no cuenta con tantas participaciones en un torneo de esas características. Ya en la actualidad, un jugador más mermado en condiciones como Higuaín es fácil que vuelva a aparcarlo al banquillo, como constante desde que llegó a Madrid. A Benzema le sigue sonriendo que algunos lo veamos como “el diferente” -donde me incluyo- aunque su actitud comienza a cansar. Es de suponer que a Karim no le llega la inteligencia para saber entender la ambición, y no es poca la virtud. En lo técnico va tan sobrado que da hasta pena verlo ahogado en un pozo dando brazadas de gran nadador para poder salir, y sin conseguirlo; seguro por actitud. La intensidad de la que muchos hablan y nadie mide, ni siquiera entrena, resultando un intangible hasta un punto mentiroso; parece ser que es de lo que adolece. Y a mi edad, la fe, me cuesta.

Coentrao no es casualidad

24 agosto, 2012 3 comentarios

Publicado en MASLIGA.

Llegó con mechas rubias, y eso ya no gustó. El Santiago Bernabéu se satisface con su idioma; pero no es suficiente, él no es brasileño. Se presentó con la vitola de ser caro, algo que no cuadra. Compartir representante con su entrenador es de locos… y así hasta enumerar miles de “innovaciones” de nuestra propia lengua, la del lenguaraz aficionado. << Dime, ¿Cuándo piensas hablarme de fútbol? >> Pues eso nos ocurre con Fábio Coentrao, donde el césped no se convirtió en un arma arrojadiza sino un lugar para descubrirlo.

Tampoco necesitaba un representante, pero el suyo era y es mediático, y por algo se empieza a rebajar caóticamente el prisma –de riesgo- de quien lo mira en la actualidad. Servidor reparó en ese jugador de botas blancas, siendo revulsivo, en algún partido de baja temporada del Benfica. El volante cuyo resultado fructífero de la jugada desesperaba, a la par que su potencial; un asunto demostrado cuando en aquel encuentro la prueba de Jorge Jesús (entrenador Benfica) consistía en poner al jugador por el lateral zurdo, de gran despliegue, con soluciones técnicas tanto atrás como delante para conseguir remontar. Cuajó, diríamos.

En su aventura en Madrid, donde parte al mismo lado de Xabi Alonso, sólo fue cuestión de tiempo cerciorarnos que el lateral izquierdo era lo suyo, con nula jurisdicción ya que el terrateniente Marcelo poseía demasiado caché futbolístico en esa zona. Tocaba esperar al detalle, a su suma constante. ¿Dónde? Encuadrado en facetas más del repliegue que en sus condiciones con balón: haberlas, haylas, pero ya las conocíamos. El uno contra uno en defensa de Coentrao es en valores absolutos una exposición absolutamente sobresaliente. Alguno podría ponerlo en tela de juicio por las acciones en que se produce o se pudiera evitar, pero ese es el portugués, alguien capaz de figurar en lo más alto tapando las salidas de Alexis Sánchez. Casi nada.

Y es que si ya conocíamos ese dato con Alexis en la mayor exigencia, llámese Abril/Mayo; ayer, mediados/finales de Agosto lo volvía hacer en un partido de nula competición, a mi forma de ver, como la Supercopa de España. Añadiendo al repertorio jugadas en la que era capaz de descolgarse para imponer sus mechas frente a Messi cuando éste venía de frente. Si contra el Valencia él estiró al equipo en busca de mayor espacio que llegaba por detrás, y capaz de retener el vuelo ché por su banda; Camp Nou ya parece uno de sus referentes para destapar la esencia que contiene y alguno equivoca. El fijo de los clásicos ya parece algo más en este equipo. Y nada es casualidad.

El clásico apunte

20 abril, 2012 1 comentario

Trabajo a dúo con Marc Roca y su espacio personal (el blog de Some).

El clásico apunte: Fábio Coentrao.

Por Gonzalo Chaves.

La semana del Real Madrid transcurre en ese área donde la raíz competitiva, lo es todo. Dos eventos de carácter mayúsculo: El martes en Münich y el próximo sábado hacia Barcelona. Ambos contextos complejos e incluso entendidos desde la supuesta inferioridad; figurada como más relevante si el conjunto ‘blanco’ nos acostumbra a la manifestación de una red de fútbol que va tejiendo en el control sobre una pelota de cuero. Malinterpretar ese entorno puede producir el error, el error en la opinión. El daño sobre la “grandeza”. Acertar es asumir como “derrota normal” (Mourinho) lo ocurrido en Alemania hace unos días.

En esa búsqueda del ‘jugar’ para competir, exige encontrar recursos para mantener “móvil” lo estático de sobrevivir al “sin balón” Es ahí donde Mourinho erige a Fábio Coentrao como especialista: una clase de jugador capaz de definirlo como global, con virtudes tangibles, y también otras lecturas que difícilmente son palpables. Una serie de ventajas que permiten visualizar al jugador como volante, interior, mediocentro o lateral. Una última etiqueta, la cuál le permite exhibir condiciones al corte desde su posicionamiento, hasta poder utilizar la hipérbole <<de ser un privilegiado>>. Su propia interacción con esta parte del fútbol, llevó a Mourinho a apostar por el “uno contra uno” frente Alexis Sánchez –protagonista de mucho-; quién hizo sufrir al poderío de los zagueros en toda una Ida de Copa del Rey en Madrid, ni más ni menos. Una medida imprevista, donde ya vistas sus últimas críticas, Fábio debe comenzar a sonreír en la soledad.

Su dosis de individualismo en el Camp Nou, la visita al Calderón para dar profundidad desde el movimiento, y ahora, de nuevo, Barcelona en el marco de la máxima exigencia; previo paso de haber conocido su partido en Münich, de todo menos malo. Un activo más, que a Mourinho le permite acercarse a la propia competición, sin equívocos. No están permitidos a estas alturas del cuento.

El clásico apunte: Alexis Sánchez.

Por Marc Roca.

Dijo Guardiola que en el Barça Alexis nunca jugaría por dentro, que llegaría al centro pero que lo haría desde el exterior. El entrenador buscaba en el chileno a un muñeco capaz de fijar y desbordar por fuera con solvencia y de momento parece no haberlo encontrado. Alexis se siente enjaulado cuando recibe cerca de la cal, en estático y con pocos metros para profundizar. Ansía tanto liberarse de este contexto incómodo que huye de ahí lo antes posible en perjuicio de su desempeño técnico y del sentido táctico de su posición. Fija poco, desborda poco, produce poco.

Alexis quiere espacio para correr y este no es un requisito menor en un equipo acostumbrado a arrinconar a sus rivales contra su propia portería. Entrenador astuto en la generción de contextos favorables para sus hombres, Guardiola le entregó ese espacio en forma de tres carriles para administrar como nueve en solitario y así dio pie al mejor rendimiento del niño maravilla en el Barça. En punta Alexis fija, empuja y reta en ruptura a la defensa rival garantizando al mediocampo azulgrana un espacio precioso a través de una lectura y un empeño encomiables. Incluso destaca en el juego de espaldas.

Guardiola es reticente a emplear este mecanismo en un día a día en el que la amplitud es prioritaria pero tras la esquina asoma el rival que le descubrió como nueve, el equipo contra el que tiene más sentido mandar al chileno a la primera línea de batalla.